Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 6 minutos
Cuando terminó la primera recorrida por los corredores del plan de repavimentación, el equipo técnico volvió con una lista de observaciones que no aparecían en los pliegos. La más incómoda: varios tramos marcados como prioritarios tenían un drenaje deficiente que iba a arruinar el asfalto nuevo en pocos meses. Esa revisión obligó a reordenar el cronograma y a sumar tareas de desagüe antes de la pavimentación.
Lo segundo que cambió fue el criterio de priorización. Al cruzar los datos de reclamos vecinales con los registros de siniestros viales, aparecieron cuadras que no figuraban en el listado original pero concentraban una cantidad desproporcionada de incidentes. Se incorporaron al primer tramo, con la condición de coordinar los cortes con las líneas de colectivo que las atraviesan.
La coordinación con el transporte público resultó más lenta de lo previsto. Cada modificación de recorrido necesita aprobación de la autoridad metropolitana y un período de aviso a los usuarios. En la práctica, eso significa que una obra puede estar terminada y el desvío seguir vigente varias semanas más. El equipo decidió publicar los cronogramas con margen amplio y actualizarlos cada quince días en lugar de prometer fechas exactas.
Queda pendiente la cuestión del alumbrado. La revisión inicial no contemplaba el estado de las luminarias en los tramos a repavimentar, y ahora se evalúa si conviene aprovechar la apertura del suelo para renovar el cableado subterráneo. La decisión depende de un informe de consumo que todavía no está cerrado.